La cooperadora resaltó que "Esta nueva entrega representa un refuerzo concreto del equipamiento neonatal, ya que impacta en áreas centrales del trabajo diario: el control del peso, la evaluación clínica continua, el abordaje de la vía aérea y la realización de procedimientos de alta delicadeza.
BALANZAS PEDIÁTRICAS
Desde el punto de vista neonatológico, las balanzas pediátricas cumplen una función esencial. En Neonatología, el control del peso no es un dato accesorio: es una variable crítica para evaluar crecimiento, hidratación, respuesta al tratamiento y evolución nutricional del recién nacido. El modelo Systel Vita está diseñado para uso pediátrico, con bandeja porta bebé, indicadores de estabilidad, función tara y batería incorporada, características que ayudan a obtener mediciones más confiables en la práctica cotidiana.
OTROS ELEMENTOS
A eso se suma el valor del laringoscopio Miller, instrumento clave para la visualización de la laringe en recién nacidos y lactantes cuando se requiere asegurar la vía aérea. En pacientes neonatales, por sus particularidades anatómicas, la hoja recta tipo Miller es una herramienta habitualmente utilizada para elevar la epiglotis y facilitar una mejor visualización durante procedimientos críticos de vía aérea.
Uno de los puntos más relevantes de la entrega es la incorporación de la pinza Magill pediátrica de 20 cm. El jefe del Servicio de Neonatología, doctor Eduardo Otero, destacó su valor al señalar que “pocos hospitales cuentan con esta pinza”. Y no se trata de una apreciación menor: en neonatología, la Magill puede ser útil en maniobras instrumentales finas de la vía aérea y también en técnicas menos invasivas de administración de surfactante en prematuros seleccionados. La evidencia disponible muestra que estos abordajes, en los que puede utilizarse Magill para guiar un catéter fino bajo laringoscopía, se asocian con una reducción de la necesidad de ventilación mecánica y pueden ayudar a evitar la intubación endotraqueal convencional en un número importante de prematuros.
Por su parte, la tijera Iris recta de 11 cm aporta precisión en procedimientos delicados. Instrumental de este tipo forma parte del equipamiento utilizado en prácticas neonatales que exigen exactitud, control y seguridad, entre ellas maniobras vinculadas al abordaje umbilical y otras intervenciones finas propias del servicio.
CAPACIDAD OPERATIVA
En conjunto, esta segunda entrega no solo suma instrumental: refuerza la capacidad operativa del servicio, mejora las condiciones para la atención cotidiana y fortalece la preparación del equipo frente a situaciones clínicas complejas. Ese es, precisamente, el valor profundo de este tipo de aportes: transformar gestiones institucionales en herramientas concretas al servicio de los recién nacidos.
IMPORTANTE ROL DE LA COOPERADORA
La donación vuelve a poner en evidencia el rol que viene desempeñando la Cooperadora del Hospital de Quilmes como puente entre el hospital público y organizaciones dispuestas a colaborar. La construcción de vínculos, la presentación de documentación, el sostenimiento de convenios y la búsqueda permanente de respuestas concretas forman parte de una tarea silenciosa, pero decisiva, para mejorar la salud pública.
SANDRA TORRES
“Cada elemento que llega al hospital detrás de una gestión seria, significa más posibilidades para el equipo de salud y una mejor atención para nuestros pacientes. Desde la Cooperadora seguimos trabajando con responsabilidad y compromiso, convencidos de que fortalecer Neonatología es cuidar la vida desde el comienzo mismo”, concluyó Sandra Torres.
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