UN PROYECTO DE LA UNQ PROPONE REUTILIZAR EL AGUA DE LA INDUSTRIA TEXTIL


Por Ludmila Ayala. Un equipo de investigadores de la Universidad Nacional de Quilmes desarrolló un biocatalizador capaz de tratar efluentes textiles y permitir la reutilización del agua en procesos de teñido industrial. La iniciativa, que apunta a reducir la huella hídrica y promover prácticas más sustentables en la industria, fue seleccionada por la Fundación INVAP para formar parte del programa “Emprender ConCiencia”, destinado a impulsar proyectos científicos y tecnológicos con impacto social y ambiental.

El biocatalizador consiste en un grupo de bacterias con la capacidad de descomponer los colorantes tóxicos presentes en los residuos líquidos de la industria textil y permitir la reutilización del agua empleada en el proceso de teñido. El sistema, desarrollado junto a la empresa ITalcolore de Luján, consiguió disminuir los contaminantes en solo dos días de tratamiento.

La iniciativa, impulsada por el Laboratorio de Investigaciones en Biotecnología Sustentable (LIBIOS), busca reducir el impacto ambiental de una actividad que demanda hasta cuarenta litros de agua por cada prenda fabricada. Desde la Agencia de Noticias Científicas de la Universidad Nacional de Quilmes dialogamos con Cintia Rivero, directora de LIBIOS, acerca del avance del proyecto, que fue elegido por la Fundación INVAP para formar parte del programa “Emprende ConCiencia”.

Rivero señala que un biocatalizador es un agente biológico, es decir, “una bacteria capaz de realizar reacciones de interés, como la degradación de colorantes presentes en diferentes fuentes de agua”.

Estas bacterias utilizan los colorantes como alimento mientras los eliminan. En este caso, el equipo encabezado por Rivero empleó tres variedades distintas de bacterias, ya que cada una actúa sobre diferentes compuestos presentes en los residuos tóxicos de las industrias textiles. El resultado es notable: el agua pierde su color y puede ser reutilizada en nuevos procesos de teñido.

“La empresa con la que trabajamos es ITalcolore, ubicada en Luján. Allí se tiñen distintos tipos de telas y los residuos tratados son descartados en un polo industrial. El vínculo surgió a partir de un proyecto previo”, explicó Rivero. Desde entonces, el equipo de la Universidad Nacional de Quilmes desarrolló un sistema capaz no solo de tratar el agua utilizada en el teñido, sino también de reutilizarla. “Para fabricar una remera se requieren entre 15 y 40 litros de agua. Poder reutilizarla permite reducir significativamente la huella hídrica”, agregó la especialista.

En Argentina, cerca del 80 por ciento de las empresas dedicadas al teñido textil emplean tratamientos químicos tradicionales para los efluentes. Estos métodos no degradan los colorantes, sino que los concentran en lodos tóxicos que dificultan su eliminación. Gracias a la combinación de bacterias del biocatalizador, los compuestos tóxicos pueden degradarse directamente en la fábrica, facilitando además la reutilización del agua en distintos procesos productivos.

Uno de los aspectos más destacados del desarrollo es la durabilidad del biocatalizador. Para lograrlo, las bacterias son fijadas sobre un soporte elaborado con una matriz natural. Durante las pruebas realizadas con muestras reales de la empresa de Luján, el sistema consiguió degradar entre el 45 y el 80 por ciento de los colorantes presentes tras apenas dos días de tratamiento. El agua obtenida luego del proceso puede reutilizarse tanto en la planta industrial como en la limpieza de los equipos.

El respaldo de la Fundación INVAP

El biocatalizador creado por el equipo de la UNQ fue elegido, junto a otros 15 proyectos, entre más de doscientas propuestas presentadas ante la Fundación INVAP. “Emprende ConCiencia” es un programa intensivo de acompañamiento destinado a iniciativas que emplean la ciencia y la tecnología como herramientas de transformación social. La metodología de trabajo se basa en la cooperación y en el conocimiento del ecosistema científico y tecnológico de la ciudad de San Carlos de Bariloche.

En las próximas semanas, Rivero viajará a la ciudad patagónica para participar de esta iniciativa con su biocatalizador. “Nuestra expectativa es que INVAP contribuya al desarrollo y diseño del filtro que incorporará estos biocatalizadores, es decir, las bacterias inmovilizadas, para aplicarlo directamente en la batea de teñido. Otra alternativa es crear un tanque cercano al sector de coloración para tratar el agua inmediatamente después del procesamiento de las telas y reutilizarla de manera sencilla”, explicó Rivero.

El grupo de trabajo está conformado por 11 integrantes y tiene un carácter interdisciplinario. La dirección científica se encuentra a cargo de Rivero, mientras que Silvia Denham lidera el área técnica.


Fuente: Unq_Oficial

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